| (Yo en un RPG) |
Tengo la malasuerte de venir de un linaje de mujeres fuertes y arrolladoras que por cuestiones de la vida, el destino, la pobreza, han sobrevenido a situaciones horribles, como demonios del hogar que han sabido llevar "todo adelante". Malasuerte porque todo ese linaje me pesa y yo no puedo hacer nada al respecto. No van a ver que yo sí fui al colegio, que yo sí fui a la universidad, que yo no tuve que hacer frente a situaciones de extrema pobreza, que yo no tuve que cuidar de nadie con apenas 10 años, ni se me murieron hermanos, ni aprendí a leer a la fuerza, ni comí tomates bajo un puente porque no había otra cosa, ni...
Y dices joder, qué suerte. Que no tuviste que vivir esas cosas. ¿No?
Y por esa Buenasuerte he soportado secuestros familiares, castigos injustificados, en general, ellas son las culpables de los peores momentos de mi vida. Mis buenos recuerdos son bastante del pasado, coincidieron con mi mudanza desde aquel lugar bonito a este mucho más feo.
Si el dolor hace a las personas el mío no es menos valido.
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Nadie sabe actualmente las cosas por las que paso. Pero está bien, tengo mucho que cargar. En clase desaparecen y se convierten en nuevas cosas que cargar. Con las que... decepcionantemente tampoco puedo.
Pero las clases me reportan mucha felicidad, aunque ya no se note, en los fines de semana puedo comprobarlo. Y esta semana blanca más. Especialmente por ver a ese ser que tanta alegría/pena me reporta. Y mi actualmente mejor amigo, que él sabe, que lo quiero tanto. Entre ellos y el resto de la clase, me siento absurdamente arropada. Es absurdo porque carecen de las habilidades sociales para procurar algún tipo de cuidado hacia mi persona. De hecho, es muy común que desaparezcan en días festivos. Así que esto es como un castillo de naipes. Glorioso castillo de naipes.
Esto y la cerveza, son los pilares actuales de mi vida.
Ah, y mi bella Lilith. Que llegó en el momento adecuado.
Lírika.
Vamos arrancando.
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