19/7/09

Esto tenía que haberlo publicado mucho antes...


Espero que se me permitan estos precisos lamentos, en los que no tengo para deciros, nada nuevo. No os servirán para nada leerlos, no os enseñará nada práctico y sólo podreis sentir desprecio quizás, por mi anunciada debilidad. Dejaré antes claro que hace mucho que abandoné este estilo, en el que se arranca el egoismo de las venas y surge un ruego lastimero, se lamen las heridas con un pequeño gozo y hasta se haya el gusto de vomitar cada pensamiento o sustento. Decidí no maltratarme a mí misma. Puede que esté volviendo a mis principios y no comienzos (por lo negativo). Y en estos días, tan ... ruinosos para mi pobre cabeza pensante, no encuentro formas para decir las cosas de otra manera. Mi ánimo se vuelve silencio, pero tampoco siento que echeis de menos mi ruido. Ya acepté mi estúpida dependencia a mi círculo y no sé si fue inteligente el hecho de admitirlo. Son tan rudas las reglas, no las entiendo; y cuando me adapto al código básico me encuentro con que no todos lo entienden o es que todos son la misma persona, subjetivamente hablando. Y es que me doy tanta pena, sobre todo me da pena darme pena. Porque alguien me dijo que las peores lágrimas son las de autocompasión, sin embargo son las únicas que empleo. Soledad... no quiero ni hablar de ella; odio aquel gótico romanticismo masoquista del que al fin y al cabo hablo y fue dueño de mi tantos otros días y en este momento y tiempo me acompaña. No sé ni a qué estoy renunciando. Mi mayor dilema es el del ser o no ser, y tampoco me leí la obra. Un vivo muerto o un muerto vivo. No, no es eso. Simplemente es más fácil estar sola. Podría mandaros a todos a la mierda. Irme por la misma puerta en que entré. Aunque no recuerdo ninguna puerta. Abandonaros a todos y preocuparme únicamente de mi cultura. Decir estupideces en este blog para mi querido amigo Nadie.

¿Por qué no lo he hecho? No creais que no tengo respuestas para esa pregunta, sinceramente son demasiado farrangosas y esclarecer una sóla hipótesis de manera clara me es imposible. Admitir algo es tan difícil. Es lo mismo que decidir. Y no paro de decir que en estos días no puedo. De nuevo: ¿Por qué? ¿A qué estoy esperando? ¿Qué es lo que no me permite hacer como siempre he hecho: coger el toro por los cuernos? Estoy bloqueada y a eso se le llama: Miedo. Con mayúsculas como un nombre propio. No estoy acostumbrada a esta faceta ya que nunca dejé que hablase demasiado sin embargo ahora me domina y me calla.

Ahora, entended mis silencios o hacedme hablar. Pero no me exijais demasiado. "No en estos días". No es bueno cobijar el miedo, pero en todo caso seré yo la que decida cuando actuar. Puede que en este momento, o el siguiente. En todo caso ya me olvidé del carpe diem... como otros.

Así que repito... espero que podais perdonarme por estos penosos ruegos, y permitirme este descanso en mi contínua lucha.