16/9/10

Botines

¡Unas botas, papá!

Aquí estamos. Los que buscan leerme no se podrán quejar, estoy actualizando con más periocidad. No tengo un gran nivel pero vamos, soy amena, o eso creo, jaja. También pega que no siempre ande con rollos misteriosos y simplemente os cuente mi llana vida o lo que se me pase por la cabeza. Así que en eso estoy, he acudido a estas horas de la noche (2:27 en este momento) al calor de mi ambicioso blog.
Estoy contenta, por una gilipollez: puede que mañana mi padre me compre unas botas (¡yuhuu!). Siempre he comprobado que lo inmaterial es más valioso, pero no sé, me siento tan "sin posibilidades de mejorar mis aspectos materiales" los cuales suelen estar estropeados o directamente rotos como mi horno, la placa, los enchufes del cuarto de baño, la cortina inexistente de la bañera, las luces del portal, la cerradura del buzón, los cristales de la puerta de abajo, la cafetera que produce café aguado rancio raro, la terraza tan desaprovechada, mi chaqueta de invierno rota, mis deportivas para todas las ocasiones, mi ropa en general que me queda grande/pequeña/tiene manchas de lejía o permanentes/tienen tirones de mi querido gato Renoir, los calcetines impares que no se como coño desaparecen los pares... creo que ya. ¿Os he agobiado?
Como decía, tengo tantos imperfectos materiales que con una cosita estúpida y consumista revenida de siempre que adora cualquiera que suele comprar por vicio y yo odio, me alegra bastante el día.

Unas botas bonitas y caras.

Lírika.
¿Oyes eso?
¡El mundo vuelve a girar!

1 comentario:

  1. Es bonito poder apreciar las cosas de una forma diferente a los demás.

    Seguro que son unas botas preciosas.

    Bss de JONI (santiagopatacoja@hotmail.com)

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